Querido
Perón:
Por la presente carta me introduzco, en pos de hacerle una propuesta. Mi nombre es Amy Winehouse, soy una cantante de jazz y R & B que ha estado creciendo en popularidad en los últimos años, no entraré en cuestiones musicales porque no creo que esté muy al tanto, además el cuarto está girando y me cuesta concentrarme...
Si bien puede que desconozca este arte en profundidad, ha de conocer el impacto y la influencia que la música tiene en la política y en la sociedad.
Usted será el primero en disfrutar del canto de “Los muchachos peronistas”. No debe ignorarse el fervor que esta marcha en forma de cántico ha causado en todos sus seguidores, despertando de forma indirecta a los trabajadores oprimidos.
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“¡Perón, Perón, qué grande sos!
¡Mi general, cuanto valés!
¡Perón, Perón, gran conductor,
sos el primer trabajador!”
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Repite mi cabeza mientras escribo esta carta con una botella en mi mano.
Han pasado años desde que esta marcha es recitada, y su carga ideológica no para de aumentar, es escuchada en calles, en protestas, en elecciones, desde balcones, recitada por jóvenes, adultos y ancianos.
Le propongo entonces, que juntemos nuestra pasiones, lo cual son el motor de todo movimiento, por su lado la política y la justicia social, y por el mío la música, y hagamos algo trascendental. Porque no creo que su capacidad de lucha tenga que ver con lo grande que sea, tiene que ver con la rabia que haya en vos.
Ambos acumulamos mucha rabia.
Le propongo que escribamos una canción, una nueva marcha que trascienda el alcance de la anterior, que se escuche en cada rincón del mundo, en las bocas de todo quien que posea una.
No ha usted de poder resistirse a una propuesta como tal.
Espero su respuesta, pero le recomiendo apurarse, antes de que el alcohol me consuma.
Sinceramente
Amy